Con la presencia de recolectores de las regiones del Biobío y Maule, autoridades públicas y académicos se realizó el lanzamiento del proyecto: “Agregación de valor a frutos recolectados de Rosa Mosqueta a partir de la creación de grageas comestibles con propiedades funcionales para la incorporación de un eje competitivo que favorece el desarrollo de la Coordinadora Regional de Recolectoras y Recolectores del Biobío A.G proyecto FIA PYT-2016-0689”.

Este proyecto, financiado por el Fondo de Innovación Agraria (FIA) y ejecutado por la Universidad de Concepción, busca incorporar un eje competitivo a la Coordinadora de Recolectoras y Recolectores del Biobío A.G. a través de la obtención de un producto basado en la innovación, cuyo proceso pueda ser transferido integralmente y que, junto a una capacitación permanente, permita ser una alternativa real para el mejoramiento del mundo rural vinculado a los recolectores. Este proyecto se ejecuta con la participación del Departamento de Agroindustrias de la Facultad de Ingeniería Agrícola y el Centro de Vida Saludable de la Universidad de Concepción, la Coordinadora Regional de Recolectoras y Recolectores del Biobío A.G., el Taller de Acción Cultural (ONG) y Forestal Arauco S.A.

Al respecto, la Presidenta de la Mesa Regional de Productos Forestales no Madereros (PFNM), Verónica Salas, explicó: Este proyecto es muy importante porque representa la posibilidad de que ellas continúen su camino laboral pero, también, su camino de proyectar; de mantener viva una tradición. Y desde el punto de vista económico, igualmente importante, porque la creación de nuevos productos significa un ingreso y significa  abrir el campo de los frutos silvestres que llamamos nosotros, pero que son conocidos como productos forestales no madereros.

Además, Salas explicó los beneficios de implementar un proyecto como este en el que se incluye efectivamente la visión de los participantes de la coordinadora: “En este proyecto la Universidad ha trabajado con las recolectoras y recolectores y eso ha sido muy interesante porque ellos se han involucrado en el proceso de innovación, en el proceso de creación, como actores protagonistas que son y esto tiene un gran valor porque no es algo que ocurra en todos los proyectos”.

Alcances del proyecto

María Eugenia González, Directora del Departamento de Agroindustrias y Coordinadora principal del proyecto, explica que: “Las recolectoras y recolectores – que vienen trabajando hace ya más de 10 año con la ONG Taller de Acción Cultural y han tenido apoyo de la mesa regional de PFNM- han logrado armar sus unidades productivas e implementar equipamiento para proceso. Este equipamiento es principalmente deshidratadores a combustión lenta, pero no todos cuentan con ellos y hay quienes siguen haciendo deshidratación solar”.

A raíz de esta inequidad y de los resultados entregados por un estudio realizado por INFOR y FIA en el que se muestra el trabajo de esta Coordinadora como “lo que debería ser” en términos del modelo de negocio, es que González junto a su equipo decidieron buscar la forma de apoyar a este grupo de recolectoras y recolectores partiendo por estandarizar los procesos productivos pero siempre considerando la realidad de los recolectores: “Hoy tenemos que ayudarlos y apoyarlos para que puedan seguir creciendo y ¿cómo hacerlo?, obteniendo productos de alto valor agregado. A eso apunta este proyecto; a la obtención de una gragea con un importante contenido de compuestos bioactivos, antioxidantes, ácidos grasos insaturados, entre otros” explica González.

Además agrega, que el apoyo no solo se realizará en el proceso productivo sino también en el posicionamiento de los productos en el mercado, ya que hasta ahora comercializan sus productos únicamente en ferias y en puntos gourmet: “Una vez que tengamos el producto se va a generar una marca para este producto, una estrategia de marketing y para ello estamos trabajando con un diseñador que verá, por ejemplo, el envasado”. Este envasado y estrategia de marketing buscarán una diferenciación del producto a través del rescate del valor que hay detrás de la tradición de la recolección, el conocimiento que se transmite de una generación a otra y la sustentabilidad de la actividad que ha sido desarrollada por décadas por estas personas.

Pamela, recolectora y líder

Pamela Muñoz nació en el campo. Empezó a recolectar junto a su familia cuando era aún una niña, sin embargo, la vida la llevó a emigrar a la ciudad donde terminó con éxito una carrera técnica relacionada con el agro. Se casó, formó una familia y tras un quiebre en su vida, tomó la decisión de volver a sus tradiciones y a su tierra: “Recolectora he sido toda la vida, desde pequeña, porque me han enseñado mis papas pero en esa época infantil era como un oficio que se hacía por entretención, es decir, no estaba en nuestra retina lo importante que es la recolección” cuenta Muñoz.

Así fue como, hace 3 años, Pamela volvió a ser recolectora, se reunió con un grupo de mujeres del sector y decidieron formar lo que hoy es el “Comité Campesino Esfuerzo Cordillerano” integrado por recolectoras del sector de Monte el León en la comuna de Pemuco.

Este regreso a sus raíces implica una satisfacción mayor para Pamela: “Después de terminar mis estudios en la ciudad regresé y es bonita mi experiencia en ese sentido  porque regresé para ayudar a formar un grupo de mujeres que trabajamos en la recolección y además aprovechamos estos productos que recolectamos y los elaboramos y los deshidratamos, entonces para mi tiene un mayor significado haber sido capaz de lograr afiatar este grupo y ya llevamos tres años  como agrupación”, explica.

Para ellas, este proyecto llega a ayudarlas a potenciar su agrupación: “Para nosotros es una gran bendición en el fondo, porque viene a fortalecer aún más el trabajo que nosotros ya desarrollamos. Entonces, tener la posibilidad de pensar en este producto que se pretende lograr es fabuloso para nosotros” finaliza Pamela quien muestra en todo momento su cariño y gratitud hacia el oficio.