En conferencia realizada en la Universidad de Playa Ancha, el Ingeniero Civil, Ph. Dr., José Luis Arumí, Decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción e investigador principal del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM), presentó algunos resultados de proyectos realizados en la región del Bío-Bío relacionados con la conectividad hidrológica.
“Interacciones de Aguas Superficiales y Subterráneas de la Zona Central de Chile” se tituló la charla del Dr. Arumí, la que fue organizada por el Centro de Estudios Avanzados, la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, el Departamento de Geografía y el grupo UPLAguas de la Universidad de Playa Ancha.
En la oportunidad, el académico sostuvo que los sistemas de aguas superficiales como el de aguas subterráneas forman parte de una misma cuenca y hay conexiones y traspasos de flujo de masa-energía, así como solutos, que alimentan un sistema en función de otro.
El concepto de la conectividad –dijo- permite entender cómo se alimentan y funcionan los distintos sistemas de almacenamiento que tenemos en la zona central, reconociendo que hay un sistema único que está conectado.
Usando la metáfora de cuenta bancaria para las aguas superficiales y cuenta de sobregiro para las subterráneas, explicó que el problema se centra en que no tenemos conciencia de que cuando falta agua se usa la cuenta de sobregiro sin saber cuánto tenemos ni cómo podemos pagar después ese sobregiro.
“Gran parte del problema que hay en La Ligua, Petorca y Copiapó, radica en que hay un sobregiro de la cuenca subterránea, sin saber lo que hay. Son valles muy complicados, porque las aguas subterráneas se han usado sin ningún control”, explicó.

Mega sequía

Lamentablemente, estamos pasando una década seca por la variabilidad climática. En la zona central del país el último año lluvioso fue el 2002 y en Biobío el 2006, por lo que se habla de una mega sequía de Chile central.
“La sequía de ahora la hemos paleado como país usando los depósitos de agua subterránea, mediante la tecnología que facilitó su acceso, por ejemplo, con la construcción de pozos, el empleo de bombas sumergibles, pero nos sobregiramos”, expresó el investigador.
Por otro lado, el Código de Aguas se estableció en un período húmedo, en 1981, “los derechos de agua se repartieron en época de abundancia, y en abundancia el sistema funciona muy bien, el problema es que ahora estamos en carestía”.

Propuestas

Las lluvias recargan las aguas subterráneas, y si éstas no llegan, no es posible hacerlo. “Podemos hacer sistemas artificiales de recarga de aguas subterráneas, por ejemplo, en Casablanca se trata de reflotar el proyecto del canal Prosperidad para traer agua de la planta de aguas servidas de la Farfana, que una vez filtradas, recargarían las aguas subterráneas en Casablanca.
Tomar en serio este tema es el desafío del país, por ejemplo, usando los acuíferos manejables, haciendo sistemas de recargas en el Valle de Aconcagua, al igual que en Casablanca, La Ligua, y Petorca, aprovechando el período de abundancia para almacenar aguas superficiales y subterráneas” expresó Arumí a lo que agregó: “Tenemos que aprender a usar el conocimiento de la conectividad hidrológica y la gestión colectiva a largo plazo a nivel de cuenca, y eso es muy difícil de hacer en un gobierno de 4 años”.

(Fuente: Universidad de Playa Ancha)