Cultivos ancestrales será el foco de nuevo proyecto FIA



Con la presencia de representantes de diversas empresas, académicos e investigadores se realizó el lanzamiento del proyecto “Polo Territorial de Desarrollo de Ingredientes Funcionales y Aditivos, a partir de Granos Ancestrales, para la Industria Alimentaria Mundial” financiado por la Fundación para la Innovación Agraria.

En la Planta Piloto del Departamento de Agroindustrias de la Universidad de Concepción se dio inicio al proyecto “Polo Territorial de Desarrollo de Ingredientes Funcionales y Aditivos, a partir de Granos Ancestrales, para la Industria Alimentaria Mundial” PYT-2017-0495, que tiene por objetivo contribuir a consolidar un polo de desarrollo virtuoso entre agricultores, industrias e instituciones de investigación y desarrollo, creando una nueva industria de Ingredientes funcionales y aditivos especializados de base agrícola local.

El proyecto

Esta iniciativa surgió en el año 2010, pero fue en octubre de 2017 que se hizo efectiva a través de este proyecto que abarca desde la región Metropolitana a La Región de Los Ríos y se espera que su funcionamiento impacte a cerca de 10 mil agricultores, en su mayoría provenientes de la agricultura familiar campesina.

Para ello, trabajarán en conjunto la Fundación para la  Innovación Agraria (FIA), la empresa Orafti, INIA y la Universidad de Concepción, además de los productores de quinoa y alforfón  y algunas empresas transformadoras como Pastas Suazo y Dilici. El equipo de trabajo de la Universidad de Concepción estará liderado por el académico Juan Antonio Cañumir Veas del Departamento de Agroindustrias quien coordinará la participación de académicos de la Facultad Ingeniería Agrícola, de Agronomía y de Farmacia liderados por la Dra. María Eugenia Gonzalez Rodríguez, Dra Susana Fischer Ganzoni y el Dr Mario Aranda Bustos respectivamente.

Respecto a la relevancia de este proyecto, la asesora de la dirección ejecutiva de FIA, Isabel Reveco, explicó “Es una apuesta muy interesante en forma conjunta entre el grupo Beneo, la Universidad de Concepción, INIA y las empresas porque vienen a rescatar la diversidad de estos granos que se ha ido perdiendo en nuestro país”.

Además, agregó que este “polo” dispone de un financiamiento de $900 millones en tres años, más $258 millones aportados por la empresa belga y otros $111 millones por la UdeC.

En tanto, la directora ejecutiva de FIA, María José Etchegaray, explica que “Cada polo deberá ser un espacio de articulación entre empresas, entidades tecnológicas, agricultores, asociaciones y organizaciones productivas, con la capacidad de sumar a actores internacionales a través de alianzas estratégicas” y agrega que “El objetivo es que se conviertan en verdaderos motores capaces de dinamizar las economías locales, a través de la generación de redes de cooperación, articulación y encadenamientos productivos”,

Peter Guhl, gerente agronómico de Beneo Orafti Chile, explicó que aún no se puede tener certeza de la cantidad de pequeños agricultores que participarán del proyecto, pero se estima que, en Ñuble, serán alrededor de 150 y agregó: “Tenemos tres años para desarrollar el negocio, pero estamos apostando que a partir del segundo año podemos generar cierto volumen de producción significativa”.

Respecto a la importancia económica que reviste la producción de alimentos con ingredientes funcionales, según FIA, estos se posicionan como el subsector de mayor crecimiento dentro de los próximos años y pueden llegar a elevar el valor de este mercado hasta los $80 mil millones de dólares en los próximos 10 años.